¿CÓMO MOTIVAR A LOS ALUMNOS PARA EL APRENDIZAJE?
Como vimos en el capítulo 1, el aprendizaje cooperativo se sirve de muchas técnicas para que los alumnos desarrollen una motivación más fuerte a la hora de aprender.
Para que un aprendizaje sea más motivador los profesores deberían exponer contenidos más prácticos en lugar de un aprendizaje teórico o memorístico con el cual los alumnos no se involucran ya que para ellos carecen de sentido, no son saberes significativos para sus vidas.
Tenemos que ser capaces de preparar a los niños para el mundo exterior, no exclusivamente para los exámenes.
El aprendizaje cooperativo propicia el aprendizaje activo en los alumnos, lo cual es necesario para la motivación. Para ello proponen actividades:
- En las que se necesita que los alumnos se impliquen en la realización de las mismas.
- Que capten la atención del alumno, sorprenderlo y aportar las ayudas necesarias.
- Con las que se puedan alcanzar los objetivos poco a poco, ya que no debemos hacer que los alumnos se frustren y avancen de manera progresiva.
- Que se adapten a cada uno de los grupos, siendo recomendable la realización de grupos pequeños para una buena adaptación.
- En las que los objetivos están planificados, siendo necesario que se conozcan las características del grupo.
- De las cuales los alumnos estén informados desde principio de curso.
Una de las situaciones donde podemos ver las ventajas del aprendizaje cooperativo es dentro del aula.
Agrupamos a todo el curso en grupos de 4 y el profesor es el encargado de crear las condiciones necesarias para que el alumnado trabaje en equipo. A los alumnos hay que aclararles los objetivos de este aprendizaje, tanto las pautas de organización como las habilidades sociales con la idea de motivarlos.
Juntos trabajarán para conseguir el mejor trabajo posible con un objetivo en común, se ayudarán entre ellos y escucharán y respetarán la opinión del resto. Los alumnos desarrollarán una serie de competencias sociales y aprenderán la importancia de trabajar en equipo.
También desarrollan habilidades cognitivas y valores morales. Todas estas competencias les serán de gran utilidad en un futuro.
Algunos estudios han comprobado que el aprendizaje cooperativo aumenta la satisfacción y motivación del estudiante, y lo prepara como investigador.
Se ha comprobado también que los alumnos aprenden mejor en situaciones no competitivas y de colaboración, que en situaciones donde se acentúa la individualidad y la competición.
El rol del profesor es de mera importancia para que los alumnos estén motivados en clase. Que las clases sean dinámicas, activas y participativas hacen que el alumno encuentre motivación y ganas para la atención y lo que ello implica, un ganas por aprender y por lo tanto un buen desarrollo en su aprendizaje.
Por lo tanto, no sólo la responsabilidad de que un alumno se motive es únicamente del alumnado sino que el profesor también tiene parte de responsabilidad. Un ejemplo es el siguiente:
El profesor haría de gran ayuda si, facilitase el aprendizaje de las tareas. Para ello, podría contar con la ayuda de mapas conceptuales donde se ve explicado todo de manera más sistemático y abreviado, centrándose en los contenidos más importantes y que a la hora de que el alumno vaya a estudiar tenga una motivación al pensar que el temario será más ameno y fácil de aprender.
Estudio: Guía y Estrategias

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